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Explicación y recuerdo

by Oscar Martínez

La pasada noche, mientras escuchaba
aquella música que parecía gustarnos a los dos,
recordé cómo se sentía tu boca cuando la besaba;
y también recordé cómo se te fue yendo el amor.

Tus labios jóvenes, eran tersos a la vista,
carecían de cualquier profunda arruga,
simulaban ser suaves y encantadores,
aunque a veces, sonreían con desdén.

Yo los besé por vez primera en una tarde de sol,
justo en la esquina de una calle, al despedirme
de ti, después de pedirte que fueras mi novia,
"vamos a intentarlo" respondiste, y te besé...

Fue un pequeño beso escueto, es cierto, pero
te besé en la boca y correspondiste suspirando,
exhalando tu aliento de sirena de ciudad...
No experimenté en verdad tus verdaderos labios aquel día.

No recuerdo cuándo volví a a verte,
pero te hallé después en una mesa de cervecería
con amigas. Eras muy joven, igual que yo, entonces.
El campus de estudios estaba cerca y nadabas en alegría.

Nos sonreímos, pensé que sí eras atractiva; no te recordaba
bien en verdad, sólo había estado absorto en la obsesión
por tus labios, que se me figuraban a los de un desconocido
animal marino. Ingenuo marinero, vengo a encallarme yo! -me dije.

En poco tiempo, ahí, comenzamos a besarnos. Con cada beso, narrabas
la historia de tus besos. Boca nítida, erótica, improductiva de amor
verdadero, sólo derramaba mares y servía para desalojar tu alma silvestre.
Le hice frente con empuje y sexualidad entronizada por la boca.

Ahí supe qué pasaba con tus labios. Por qué iban a terminar siendo
mí perdición si te daba el amor; y por qué a tu boca le gustaba dibujar
desdén desde las poderosas comisuras de sus ángulos. Tu boca suave y morena
era incapaz, por geografía, de retener las emanaciones de tu corazón.

Ello por una extraña propiedad de tus labios, que en apariencia
parecían tersos. Por su impetuoso afán se arrugaban naturales al besar.
Surcos profundos que parecían canales se formaban en su accionar
concupiscente y feroz.

A través de estos sensuales canales, junto con los ríos de saliva
que acompañaban a cada beso que otorgabas,
se te escapaba eso, lo que desde hace años, juzgué equivocado
que carecías: El Amor que podías dar.

09/16/2021

Author's Note: Apenas lo supe...

Posted on 09/17/2021
Copyright © 2021 Oscar Martínez

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