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Escrito a la mujer que desea quedarse callada by Oscar MartínezDevoro el perdón de tu silencio,
púes eres aún la fría gota que resuelta
hiela a mi alma por tus labios sellados.
Anda y pide clemencia a las palabras,
que si las niegas de noche,
no sea que te maten después al mediodía!
Así le pasó a una amante que tuve;
que por no decir a mí de su desamor,
desapareció su gramática y junto con ella,
la mañana y la palabra que era su nombre...
Como ansioso el perdón de tu silencio
y ante tí anhelo en contradicción, venga a
rozar tu cabello el dulce enunciamiento,
te sorprenda y se abra tu boca tan solo
para decir, Ay!
Y al final,
habrás permitido rebosarse los humedales
de las frías palabras; habrás perdonado
mi vida bajo el oscuro y lunado techo celeste,
triunfando eterna a mi pregunta,
al envilecerte por mentir un "te quiero",
y no se te muriera por siempre el decir...
04/06/2004 Posted on 04/06/2004 Copyright © 2026 Oscar Martínez
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